Siempre es un interrogante empezar una actividad y más cuando se trata de un evento de gran formato. Hay circunstancias imprevisibles como la meteorología, que siempre se espera que ayuden, aunque la actividad se realice indoor. En este caso PortAventura tiene una ubicación idónea y una gran mayoría de días de sol al año, por eso nos sentimos tan cómodos trabajando en su centro de convenciones. Y es que ésta no es la primera ocasión en que realizamos sinergias para conseguir una convención ideal para un cliente. En este caso repetíamos con Quandoo, una de las plataformas de reservas de restaurantes que más ha crecido a nivel mundial, el cual volvió a confiar en nosotros para la organización de una actividad team building durante su convención internacional. El año pasado fue construyendo F-1’s (aún se escucha el rugido de los bólidos de cartón llenando las salas del recinto), este año con una explosiva actividad de reacción en cadena que unió a todas las nacionalidades participantes en una gran serpiente zigzagueante de movimientos de acción – reacción.

 

Y es que esta actividad, o como la llamamos nosotros Catena Da Vinci, es una actividad en la que trabajan muchos aspectos como la comunicación, el liderazgo, la estrategia y la gestión de proyectos. Por este motivo es que esta actividad es una elección recurrente y la hemos organizado en muchas ocasiones para una gran cantidad de equipos y participantes… ¡en esta ocasión, gracias a Quandoo, con 400 participantes provenientes de todo el mundo!, lo que suponía un gran reto por la diversidad de mentalidades y maneras de trabajar.

Por ello, para hacer más ágil y fácil la dinámica, se formaron 46 equipos separados por nacionalidades. Se precisaron dos grandes salas del centro de convenciones de PortAventuratotalmente abiertas para ubicar 46 grandes mesas que actuarían de base para construir los diferentes mecanismos que se les requirieron a cada grupo. Desde tirolinas, a palancas, pasando por construcción de poleas, recorridos en espiral o efectos dominó los equipos tuvieron que imaginar, ponerse de acuerdo y organizarse para construir cada uno su pequeña máquina de movimiento en cadena. Se habilitaron 60 metros lineales de estanterías para colocar todos los materiales que se encontrarían a su disposición. Aún así algún equipo nos preguntó si podían desmontar físicamente uno de los muebles con baldas para construir su máquina de acción-reacción, ¡y eso que podían escoger entre gran variedad y cantidad de materiales grandes, medianos y pequeños! Se podían encontrar desde escaleras hasta canicas, desde ruedas de bicicleta hasta cartas de la baraja, desde embudos hasta gomas elásticas, desde globos hasta pedazos de tronco… un sinfín de materiales diversos para dar rienda suelta a la creatividad y la innovación en sus elaboraciones.

Como decía Leonardo Da Vinci, quien decidimos que diera nombre a esta actividad, “la simplicidad es la máxima sofisticación”. Algunos equipos la pusieron en práctica y otros optaron por complicar un poco las cosas. Pero los progresos de los participantes se hicieron patentes gracias a su capacidad y a su ilusión. Cuatrocientas personas en acción generan una dinámica global que merece acabar de una forma espectacular. Así se puso en movimiento la cadena de acción-reacción empezando desde uno de sus extremos. Después de un comienzo decidido pasó por momentos más o menos titubeantes y durante toda la secuencia de tiempo, los participantes se encontraron emocionados deseando y empujando mentalmente cada movimiento para que la bola, el péndulo o el coche llegara triunfalmente al final de su recorrido…

Y así fue! El confetti y los gritos de alegría llenaron las salas de PortAventura Convention Centrecon un aplauso unánime.

 

Parafraseando de nuevo al genio italiano “los hombres geniales empiezan grandes obras, los hombres trabajadores las terminan”. ¡Muchas gracias a todos!

 

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